3 nov. 2015

Publicado el 03 noviembre por | 0 comentarios

DIY: Valore una interpretación musical usted mismo

Entre músicos, es normal escuchar expresiones como "Este intérprete está destrozando la obra", o "ha arruinado cierto pasaje". La gente normal probablemente piense para sus adentros que no entiende por qué el músico que está tocando "no entiende la dinámica" o, sencillamente, por qué dicen eso si suena bonito (y, ¿cómo va a ser tan malo algo que suena bonito?).

Sin embargo, le llega el turno de hablar, y usted, oh personita inculta, se queda sin palabras. Está claro que podría salir del paso argumentando que no entiende de música, pero eso es absolutamente contrario a la orgullosa naturaleza humana y perjudicial para la salud. Por eso es normal que necesite un método para valorar usted mismo esto que escucha, y lo necesite ahora.

En respuesta a sus plegarias, expongamos aquí un "Do-It-Yourself" de la crítica musical. -nótese, sin embargo, que éste método es absolutamente subjetivo al punto de vista de aquí el redactor-.

Hernán Piñera / Creative Commons

Podría salir del paso argumentando que no entiende de música, pero eso es absolutamente contrario a la orgullosa naturaleza humana. 

PRIMER PASO: ESCUCHE LA OBRA

Empecemos por el principio: no podemos valorar algo que consideramos mero fondo. Sí, es difícil mantener la atención durante la hora entera que dure la Sinfonía que está sonando; incluso resulta tentador dejar de escuchar por un momento a las cantantes doo woop que reinterpretan el clásico de Carole King para comentar lo evidente de sus pelucas al amigo que tiene al lado. Pero, diablos, céntrese.

No es necesario, sin embargo, dejarlo todo para hacer caso a quien esté en el escenario: basta con seguir el ritmo de la música, abandonarse por un momento a la melodía. De esta manera, enseguida podrá empezar a formarse su opinión.


SEGUNDO PASO: FÍJESE EN EL INTÉRPRETE

La primera pista sobre el valor de la interpretación ha de ser la expresión de ésta en el propio cuerpo del músico.

Me explico: no se trata de alabar a aquel que gesticula más, que se mueve más sobre el escenario (Lang-Lang no es mejor pianista por ser el que más frunce el ceño al tocar); se trata de ver qué está sintiendo el músico mientras toca, y si realmente lo transmite a su audiencia. El propio nombre lo dice: un intérprete normalmente no ha compuesto lo que toca, pero puede llegarle al fondo de su ser, y ha de encargarse de materializar en sonido estos sentimientos.

Si el propio intérprete parece haber alcanzado una revelación personal con las notas que hay escritas sobre el papel, y usted, espectador, es capaz de entender cuál es esa revelación, entonces es una buena señal. Si, por el contrario, entre música y músico parece haber una barrera, y este hasta se aburre tocando (se han dado casos), no dude más. Es una mala interpretación.

Como pequeña anotación, si se da el caso de que escucha una grabación, este paso es el mismo (aunque cueste un poco más al que no está familiarizado con la teoría musical). Si usted puede notar la personalidad del intérprete a través del reproductor, entonces el músico va bien encaminado.



TERCER PASO: DISTINGA LOS "PICOS" DE LA MÚSICA

Pese a ser usted el que tiene que mantener la atención en la música, no es trabajo suyo el estar pendiente de las notas durante toda la obra.

Los compositores son también conscientes de que la música es, sobre todo, telón de fondo a las emociones del que escucha. Debido a ello, ubicará estratégicamente "picos" de interés para que aquel que recibe la música pueda seguir el hilo y no se aburra. Para entendernos, piense, ¿la canción We are the champions de Queen nos interesaría si no tuviera su glorioso estribillo?

Exacto. Al igual que al escribir un libro (o un artículo), el autor cuenta con que su obra puede ser aburrida en determinado momento, pero necesita desarrollar su texto, o música, con tal de expresar lo que quiere expresar, demonios. Trasladando esto a la interpretación que tiene delante de usted, debe fijarse en si le ha parecido interesante. A no ser que sea un truño, tiene que tener por fuerza picos de interés. Si usted se ha aburrido escuchándola, eso es que el músico no ha sabido interpretar -o directamente no ha identificado- aquello sobre lo que el autor quería incidir. Y si un músico no sabe leer esto en una partitura, entonces está perdiendo el tiempo.


CUARTO PASO: ANALICE QUÉ SIENTE

Si hasta ahora hablábamos de factores externos a usted, oyente, esta vez le toca currárselo de verdad.

Toda música, incluso la más sencilla o desagradable (sí, incluso la de Pitbull), tiene un propósito que cumplir. Y ese propósito ha de materializarse en usted mismo. Si tras escuchar una canción, u obra musical, usted se ha quedado igual, entonces termine el análisis: está ante una mala interpretación.

Tampoco se trata de forzar las cosas. Que una interpretación nos haga recordar algo es suficiente para afirmar que se ha hecho un buen trabajo; las emociones humanas no se han de reducir a expresiones básicas (pena, alegría...), ya que la música es un arte muy complejo. Y las emociones complejas abarcan rangos enormes, sean las ganas de fiesta, el simple "ésta música es agradable", o las ganas de ir al baño. Si el intérprete ha conseguido que esta música le diga algo, entonces está haciendo una buena ejecución.


QUINTO PASO: SEA SINCERO

Sí, está muy bien ponerse a analizar una obra, y seguramente, siguiendo ésta guía, se ganará la coqueta media sonrisa de cualquier músico. Y una palmada en la espalda.

...pero no se complique: si, por mucho que escucha una música, no le gusta, o no le ve ni pies ni cabeza, no tenga miedo de decirlo: esta interpretación es mala.

No hay que olvidar que el arte no es bueno sencillamente por ser complejo u oscuro. Burt Bacharach (autor de éxitos como Close to you o What's new pussycat), lleva alrededor de sesenta años componiendo la música pop más sencilla -y típica- que se puede encontrar en una cadena local de cualquier pueblecito de Estado Unidos; y no por ello I say a Little Prayer deja de ser una maldita joya de la música contemporánea.



El objetivo final de la música es alcanzar a todos los oyentes, sin importar su nivel musical. Cualquier intérprete -u obra- que falle en este punto básico, es un absoluto despropósito. Usted es el que ha de juzgar.

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