21 jun. 2017

Publicado el 21 junio por | 0 comentarios

Estudiando los sonidos

Musik und Sprache (música y habla/lenguaje) es un ejemplo de los primeros proyectos experimentales que incluían grabación y posterior síntesis sonora.

Una grabación de una persona pronunciando el título se somete a distintos filtros para acotar los armónicos principales y notas clave de la voz, que luego se reagrupan y se tocan por una orquesta. Esto resulta en una fascinante recreación de la voz humana con instrumentos convencionales. A continuación la orquesta lo repite ligeramente fuera de sincronía, donde se comprueba como desaparece todo rastro de concordancia. En cierto modo, nos hace ver como la voz humana es más que tan sólo armónicos, ya que cambiando el punto en el cual aparecen hace desaparecer por completo la referencia vocal.

Espectrograma. / www.izotope.com
Al parecer, estos nuevos caminos para abrir nuevos frentes en la música contemporánea pronto perdieron su popularidad, en parte debido a presiones artísticas externas, como el auge de otros tipos de música electrónica de carácter más sintético. Nos suenan nombres como Stockhausen, por ejemplo. Estas otras corrientes serían las que más se escucharan o dieran a conocer a partir de entonces. Como concepto, el buscar sonidos para analizarlos y utilizar los resultados no acabaría aquí en absoluto.

La idea del análisis acústico y fonológico siempre ha estado apareciendo en las últimas décadas de música experimental. Ya no solo en el ámbito vocal, sino también en emplear resonancias de una habitación, como en I am sitting in a room; o bien diseñar la música en sí para que sus sonidos resuenen de una manera específica en un auditorio específico, también música que simula sonidos de distintos tipos, como en Horatio Oratorio, del costarricense Federico Reuben, del cual hay algún que otro fragmento por ahí.

La construcción del sonido a partir de sus armónicos en sí no es tarea sencilla si no respetamos los armónicos inherentes a cada instrumento, por ejemplo, que se agregarían a los fundamentales. El hecho de simular sonidos, y en especial aquellos que son muy complejos a la vez que claramente discernibles por el oído humano (tal como sílabas con varias consonantes) parece abrumador. A pesar de ello, se pueden resolver muy buenas aproximaciones y, con ellas, jugar con los recursos que ofrecen. Ya más allá del arte conceptual donde el concepto innovador parece ser que sólo puede alcanzar una obra (pues cualquier otra más adelante pierde el brillo pionero como ingeniosa reflexión), podría acabar siendo una herramienta más de cualquier otra corriente contemporánea. No se observan demasiados casos de esto, la verdad, probablemente debido al significativo esfuerzo que se ha de volcar en producir la música en sí, que para muchos se debería considerar "un fin en sí mismo".

En cualquier caso, es interesante que músicos, melómanos y demás se tomen su tiempo para pensar en la importancia de las primeras piezas con estas ideas innovadoras. Y más allá de su mero aspecto desgarbado, poco cuidado y sin afeitar, las obras como la primera mencionada esconden una trascendente visión artística. Quién se imaginara, en los principios más tempranos de las nuevas tecnologías, el empezar a pensar sobre síntesis de sonidos y análisis de grabaciones a un nivel tan abstracto. Digno de admiración, el resultado creativo nos lleva a una música, ya en el siglo XXI, muy distinta por los nuevos avances tecnológicos y por cambios en la estética musical, pero todavía rica en matices y con un claro enlace a esos primeros pasos que la permitieron aparecer.

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