14 jun. 2017

Publicado el 14 junio por | 0 comentarios

Lyadov, A. - Kikimora, op. 63



A finales del siglo XIX en Rusia, el grupo de los Cinco, del que ya hemos hablado en algún que otro artículo, seguía marcando la tendencia que seguirían muchos compositores. Al mismo tiempo, otras corrientes de vanguardia, y en especial el modernismo, comenzaban a aparecer, pero esto ocurriría más tarde ya entrado el siglo XX.

En el periodo entre la tradición rusa del grupo de los Cinco y las nuevas tendencias vistas desde Prokofiev hasta Stravinsky, el mejor nexo de unión parece ser en este caso el profesor de Sergei Prokofiev y de Nikolai Myaskovsky, entre otros conocidos compositores. Se trata, pues, de Anatoly Lyadov, nacido en 1855 en el seno de una familia musical de San Petersburgo. Desde que comenzara  a estudiar piano y violín en el conservatorio, se interesaría por la composición, ya que pronto deja sus estudios instrumentales para dedicarse a materias relacionadas con este ámbito.

Seguidor acérrimo de la estética del romanticismo ruso (que algunos señalan que se debería considerar realismo, contrapuesto al romanticismo europeo), fue alumno de Rimsky-Korsakov. De hecho, por falta de asistencia se le obligó a abandonar el curso y no fue hasta dos años más tarde que volvió a incorporarse. En cualquier caso, su estilo es claramente la continuación del de su profesor y los otros integrantes de los Cinco.

Creo que ya hemos mencionado previamente el círculo de Belyayev, pero nunca lo llegamos a explicar con detalle. Se trata del grupo de compositores que continuaron un semejante estilo compositivo ya a finales del siglo XIX. Quizá la figura más conocida sea Alexander Glazunov. Curiosamente, es Lyadov quien impulsa la creación de este grupo. Lyadov, quien conocía a Mikhail Belyayev, un filántropo millonario de la industria maderera rusa, le presentó al joven Alexander Glazunov, cuya música le impresionó tanto que se convirtió en mecenas de un amplio grupo de compositores talentosos con esta estética nacionalista. Belyayev comenzó su propia imprenta de música en Leipzig en la que imprimió copias de música de compositores rusos de los Cinco y de Lyadov de su propio bolsillo, por impulsar la música rusa. Muchos compositores jóvenes acudieron a él para pedir ayuda, y con ayuda de Glazunov y Rimsky-Korsakov seleccionaban a algunos de ellos. Fue este grupo de compositores los que se conocería luego con el nombre del círculo de Belyayev.

El conocido maestro de ballet Sergei Diaghilev le comisionó un ballet a Lyadov, quien o no lo aceptaría o tardó demasiado en comenzar. Un compositor bastante poco conocido por aquel entonces sería quien aceptara la comisión del ballet. Este ballet es "El pájaro de fuego", de Igor Stravinsky.

Volviendo a la obra, Kikimora es, como muchas de las obras sinfónicas de Lyadov, más bien corta. Se trata de un poema sinfónico, basado en la criatura legendaria Kikimora: un espíritu doméstico femenino en la mitología eslava, que una vez en una casa es raro que la abandonara. En ellas, cuidaría de las gallinas y facilitaría las tareas del hogar, siempre y cuando la casa estuviera ordenada, pues de otro modo silbaría, rompería platos y haría ruidos por la noche.

Sobre la composición, Lyadov comenta que Kikimora crece en la montaña junto a un mago, cuyo gato la entretiene con historias exóticas de tiempos pasados, mientras se mece en una cuna de cristal. Tardaría siete años en alcanzar la madurez, con una cabeza del tamaño de un dedal y el cuerpo más delgado que una brizna de hierba.

Fuente:

http://www.webcitation.org/6Tcdtszrf?url=http://www.laphil.com/philpedia/music/kikimora-anatoly-liadov

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